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Dicen que es navidad...

Dicen que es navidad... Es navidad, o eso dícen...

Por las calles llevo bastantes días viendo anuncios recordándolo y también muchas luces dando calor a aquellos que visitan las calles de tiendas con sus carteras llenas de billetes deseando alejarse de su propietario para convertirse en nuevos regalos para todos....

Es navidad, o eso dícen, y en todas las casas ha entrado la luz y la alegría y los villancicos suenan sin cesar delante del belén...Es navidad o eso dícen, pero a mi casa no ha llegado eso que llaman espíritu navideño. Parece que a los espíritus no les gusta vivir dentro de cajas de cartón como lo tengo que hacer yo, en callejones oscuros, allá donde nadie me vea. Porque mi simple visión puede hacer que le decaiga la moral a alguien y, claro, alguien sin moral no va a poder comprar fastuosos regalos para quien le rodea, ¿no?

Es navidad y en muchas casas se comerán cientos de manjares, y cuando no haya hambre ya se seguirá comiendo todavía más, y alguien querrá ir al baño a vomitar para seguir comiendo aún más, todavía más porque no ha llegado el postre...Yo como de costumbre cenaré sólo lo que encuentre en los mismos cubos de basura de siempre. Es triste saber que mucha gente ha pensado hasta en el último detalle para hoy, en que en su mesa no haya una sola mancha, en que el pavo no se pase ni un solo segundo del tiempo estimado para que su sabor sea perfecto, y sin embargo muy poca gente se acuerda de los que como yo no tenemos nada, y no porque sea nochebuena o navidad tendremos menos que otros días, la cuenta es sencilla, menos que 0 es también 0...

Estos días me he encontrado con mucha gente sonriente en las calles, irradiando felicidad, y al verme su gesto, como producido por el mejor método de interpretación se ha tornado triste y solidaria, incluso algunos de ellos me han dado algo de dinero, 25, 50 y hasta 100 pesetas...¡increible! 100 pesetas, pero supongo que olvidan que los regalos que llevan en sus bolsas han costado quizá más de 20000, pero su conciencia ya está tranquila, hoy he sido bueno, he hecho mi buena acción del día, le he dado limosna a un pobre vagabundo que encontre por la calle, y al momento siguiente se olvidad de mí, de que existo, no piensan donde estoy, ni que hago, ni si sobrevivo ni si no, sólo piensan en ellos, en sus 100 pesetas, en lo reconfortante que es ser el bueno de una de esas telecomedias que inundan los televisores en navidad....

No, no quiero su dinero, ni su lástima, ni su cobijo hipócrita. No les envidio, ni creo en la navidad, ni comeré turrón ni adornaré mis cajas de cartón con lucecillas y figurillas de Belén. Hoy seguiré siendo tan pobre como ayer, y quizá menos que mañana, pero continuo siendo digno, auténtico, y mi alma puede verse al trasluz porque en ella no encontrarás ni pizca de esa sucia hipocresía que oscurece las almas de quien se creen que los ilumina en esta época

Dicen que es navidad....

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