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La memoria de los peces

La memoria de los peces Dicen que el pez común, ese que vive en el fondo de los estanques, sólo tiene cerca de 3 segundos de memoria en su diminuto cerebro. Tan sólo 3. Para ellos “vida” significa solamente el tiempo en que yo tardo en decirlo ahora... “vida”, pero supongo que es demasiado difícil de entender para nosotr@s todo lo que esto implica.
Supongo que me gustaría a veces ser como uno de esos peces, y perderme en mí mismo solamente, no recordar, no ser recordado, tan sólo poseer en mi cabeza una estúpida, pero al fin y al cabo féliz vida con tan sólo 3 segundos de eso que llaman pasado, sin miedos ni frustraciones, sin posibilidad de saber ni mucho menos de llevar una propia filosofía de vida que dure más que un simple momento, más que un simple abrir y cerrar de ojos, más que un suspiro... tan sólo moviéndose de un lado a otro de su acuario, o estanque, moviéndose sólo por su instinto, sin pensar en nada más alla de esos 3 únicos segundos, nada más, pero tampoco nada menos. En tan escaso margen de tiempo no hay sitio para cualquier tipo de sueño, esperanza, ilusión...
El vencejo es el único pájaro que no sólo es capaz, sino que pasa toda su vida volando, en el aire, sólo posando sus ya atrofiadas patas en tierra para poner sus huevos y calentarlos algunos días. El resto del tiempo lo pasa en el aire, viviéndo dejándose llevar, sin más preocupaciones que el saber o no a donde va el viento. Dícen que puede llegar a vivir cerca de 20 años. 20 años volando. También dicen que es un animal capaz de morir y resucitar cuando quiere llegando a un estado semicomatoso en el que el metabolismo disminuye su ritmo hasta casi anularse y en el cual continua volando medio muerto, sin saber a donde, soñando, surcando el aire, siendo parte de él...
A veces pienso que quisiera tener esos 3 segundos de memoria y simplemente eso, dejarme llevar, olvidar todo lo que hay ahí afuera, todo menos el aire, 3 segundos de aire y nada más. No quiero volver a sentir el peso del tiempo sobre mí, 3 segundos es suficiente...
A veces también creo formar parte del viento, dejándome llevar, surcando el cielo separando los pies de esta tierra que ha llegado a ser terrible. He volado, y no he sido el único. Me he olvidado de todo y no he querido pensar para así verme féliz y despreocupado, pero cuanto más alto vuelo es cuando suelo sentir el golpe seco que me trae de vuelta, me recuerda que el suelo es de cemento, no de caramelo y que es toda una vida, de miles de cosas, de miles de errores, de miles de promesas que no me han cumplido y que siguen ahí, esperando algun día hechas realidad, esperando, esperando, esperando.
Y cuando creo que no tengo esperanza, cuando todo sea una perpetua sombra y el final esté enfrente de mí, a mi lado, espero sacar de mis hombros, alas, volar, y tener al menos 3 segundos, no creo que necesite más para pensar algo parecido a lo que supongo que debí pensar cuando nací...
“Y si me he equivocado”.
Esta paranoia no pretende que pienses más en ella después de que esta música y estas palabras se apaguen, se fundan en otra música y en otras palabras, en otra cosa. No pretende que le des mas vueltas porque no somos ni vencejos, ni peces, y tenemos el riesgo de entenderla y quizá de pensar y reflexionar sobre ella. Mejor no lo hagas, es todo demasiado complicado, déjalo pasar, pero reserva solamente 3 segundos de tu vida, esos 3 que solo posee el pez común para en algún momento pensar algo tan simple como....

“¿Y si esta vez me he equivocado?”...

Escuchando [Slipknot-Left behind]
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