Histrionicismo (del que es histriónico)
Es la primera noche en mucho tiempo que estoy sólo en casa. Las cosas han cambiado y he vuelto a sentir que me deslizaba y que bajo mis pies no sentía el suelo. he volado de un infierno a otro, y he tenido que disimular y disimular y fingir sonrisas y más sonrisas mientras por dentro me pudría.Me he sentido lo más indefenso de este universo. Me he sentido morir poco a poco, de hecho sigo sintiéndolo. He tomado consciencia del pasado y de todo el tiempo perdido y todavía siento ese estúpido vértigo incrustado en mis huesos como si fuera ayer, pero sin serlo, un escalofrío más, vuelta a los miedos de siempre. Otra vez lo mismo. Quiero irme. No puedo.
Y buscando alejarme de todo centro de atención he vuelto a serlo. Cada dos fines de semana los focos vuelven a centrarse en mí mientras yo pienso en miles de cosas a la vez que mi cuerpo miente. Mi trabajo es absurdo ¿y qué?, quizá sea lo único que tengo.
He luchado contra mi propio histronicismo y sin querer he vuelto a ser el centro de todo.
Todo esto me ha cambiado. Me ha superado. Tanto que ni te lo imaginas...
(Gracias por tu comentario) Prometo escribir más...
Escuchando [An Evil For Each Man - Metrakids]
La sucesión de días sigue su curso, impasible y con enormes posibilidades de llegar a ser eterna y aquí sentado en el puesto 5 de la puta sala de ordenadores de mi facultad hago una de las cosas que más odio hacer en la vida. Pierdo el tiempo.
Se acaba el invierno, y entre los resquicios de su agonía espero el puto momento en el que vuelve el sudor el sol y la subnormalidad generalizada esperando un verano de King África y tortilla con arena. Nada especial, como los años anteriores, vamos...
Estoy hablando contigo en el msn, y no se si yo soy tu títere o lo eres tú de mí o que es esto que nos sucede que me hace sentir extraño, como en el borde de un precipicio en el que no sabes si te espera un colchón de rosas o de pinchos, lo que me hace llegar a la paradoja de pensar cuando estoy cayendo que quizá eso no sea tan malo y que abajo, en el fondo, haya algo q merezca realmente la pena seguir cayendo.
El sábado estuve en la Caja Negra. Un bar de la ciudad que suelo frecuentar y en el que están ultimamente poniendo un ciclo de cine que merece la pena ver. La pena que me da es que estas iniciativas en esta puta ciudad solo se lleven a cabo en pequeños reductos sin ningún tipo de apoyo institucional (aunque a veces sea mejor eso que no soportar el tufillo pepero que tiene todo lo que hace el ayuntamiento) y a merced como casi siempre del comercio; si no va gente que consuma se acabarán las proyecciones.
Detrás de la enorme mesa de tu despacho ordenas, mandas, cortas y pegas, pequeño hijodeputa, sin recordar que todo lo que sube baja y que sería feliz del todo haciendo que chupases la punta de mis botas, las mismas que por tu culpa han destrozado mis pies este verano, las mismas que me han hecho estar de acá para allá sin ningún sentido, con el teatro de lo absurdo y de la mentira del que tu eres dueño y sin embargo nunca te has dignado en preguntarnos como estamos o si necesitábamos algo.
Tiemblo otra vez y cada noche de entre el vacío emerge y se apodera de mi ser. Me lo imagino como un diablo de los malos con ojos rojos, bigote y sonrisa de hijodeputa. Viejo amigo, vuelves a estar dentro de mí y tú y sólo tú eres el centro de todos mis males. me has hecho olvidarme, me has hecho perderme en el olvido de estas cuatro paredes. Me enfrento a tu bazooka con un puñado de palillos y ni siquiera logro acercarme a tí para pincharte un poco.
Esta noche es la primera sin Ella. Hasta ahora Ella nunca había sido Ella. Es triste que funcione así y que en este puto weblog no haya una maldita referencia al futuro, solo a lo ya vivido. Moviendo molinos con mi agua pasada me sumerjo en mi propia angustia y se que siempre parece que busco algo o que estoy pensando otra cosa y en gran parte es así.
Dos meses y pico sin postear, pero he vuelto. He sido absorbido y escribir aquí significa despegarme un poco de esta mierda en la que me he visto sumergido este tiempo. He vuelto
Ray Loriga, como siempre ha vuelto a ser el pequeño gurú de mi vida cotidiana. Entre las hojas de su último libro he descubierto que padezco el denominado síndrome de Mozambique, por lo que frecuentemente pienso que toda la demás gente es distinta a mí sin darme cuenta realmente que el único distinto que hay frente a los demás soy yo. Otra vez las dudas y el pensamiento de si quizá esté equivocado o no sepa que es lo que llevo entre manos cuando precisamente lo estoy llevando. Me desespero y el tiempo corre en mi contra de la manera más hijadeputa que te puedas imaginar.
El verano me ha dado una tregua y se ha ido con su odioso calor y su terrible luz lejos, muy lejos, tanto que no logro imaginármelos otra vez aquí aunque se que por desgacia volverán.
Un momento perdido en la sala de siempre. Mi boca sabe a mi propia sangre y con el discman es más facil pasar desapercibido y obviar todo lo que tienes alrededor. Estoy rodeado de gente. Miro a la izquierda y a la derecha y no veo nada que me interese en realidad. ¿He perdido la ilusión? ¿Debería irme de esta puta ciudad de una vez y no volver a pensar en ella?.
El título del post de hoy biene dado porque ese es el único sentimiento, la única sensación que me ha dado el día de hoy. Nausea sobre todo lo que me rodea, sobre mí mismo, sobre quienes me rodean. Hoy es uno de esos días en los que nada parece tener importancia. El puto mundo se ha aliado contra mí y simplemente tengo que joderme e irme a la cama a esperar otro nuevo día más. Joder, como odio todo, como odio esta jodida canción que estoy escuchando, mi ropa,a mí mismo, a todo.
La materia no se crea de la nada o del vacío cuántico, sino que es la resultante de la energía cinética generada por la fricción que se produce cuando colisionan entre sí las partículas elementales. Lo han comprobado científicos de la Universidad de Ohio al provocar colisiones de partículas en laboratorio, lo que arroja nueva luz sobre la naturaleza del vacío cuántico y suscita nuevos interrogantes sobre los procesos que, se supone, participaron en la creación del Universo.